martes, 19 de mayo de 2015

Sobre la mediocridad, originalidad y perfeccionamiento social de mujeres y hombres.

“Para exigir la perfección se requiere cierto nivel ético y es indispensable alguna educación intelectual. (…) No se concibe el perfeccionamiento social como un producto de la uniformidad de todos los individuos, sino como la combinación de originalidades incesantemente multiplicadas. Todos los enemigos de la diferenciación vienen a serlo del progreso; es natural, por ende, que consideren la originalidad como un defecto imperdonable. Los que tal sentencian inclínanse a confundir el sentido común con el buen sentido, como sí enmarañando la significación de los vocablos quisieran emparentar las ideas correspondientes. Afirmemos que sentido común y buen sentido son antagonistas. El sentido común es gregario, eminentemente retrógrado y dogmatista; el buen
sentido es individual, siempre innovador y libertario. (…) Respecto a los hombres y mujeres sin personalidad, individualmente considerada la mediocridad la defino como la ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad. (…) Los hombres y mujeres sin personalidad son innumerables y vegetan moldeados por el medio. (…) Su moralidad de catecismo y su inteligencia cuadriculada los constriñen. (…) Es así que mientras el individuo de fino carácter es capaz de mostrar encrespamientos sublimes, como el océano, en los temperamentos domesticados todo parece quieta superficie como en las ciénagas. La falta de personalidad hace, a estos últimos, incapaces de iniciativa y de resistencia a lo establecido. Desfilan inadvertidos, sin aprender ni enseñar, diluyendo en tedio su insipidez, vegetando en la sociedad que ignora su existencia: ceros a la izquierda que nada califican y para nada cuentan. Su falta de robustez moral háceles ceder a la más leve presión y sufrir todas las influencias. (…) El hombre mediocre es una sombra proyectada por la sociedad; es por esencia imitativo y está perfectamente adaptado para vivir en rebaño, reflejando las rutinas, prejuicios y dogmatismos reconocidamente útiles para la domesticación” José Ingenieros El hombre mediocre, Ediciones Universales, Bogotá, 1994, págs. 34-38, 45.


En que consiste la perspectiva en los análisis del desarrollo

“Entiendo la perspectiva como una particular manera de representación  que se deriva de una determinada concepción del mundo. Se trata de la forma predominante de mirada que se tiene de las cosas en cada época. Por esto la perspectiva sirve para determinar el particular contenido "espiritual" (cultural, intelectual) de un momento dado”. Erwin Panofsky en La perspectiva como forma simbólica,1927