martes, 21 de marzo de 2023

¿Qué es lo que finalmente quiere Petro con su Plan de Desarrollo?

 ¿Qué es lo que finalmente quiere Petro con su Plan de Desarrollo?

Jorge Iván González convirtió las propuestas que recogieron por el país para construir el plan Colombia Potencia Mundial de la Vida, aquí explica de qué se trata

Por:  marzo 13, 2023

Ojalá cada bogotano en sus madrugadas, en el momento de abrir la ducha, tuviera consciencia de que esa agua sale del páramo de Sumapaz. Ojalá los alcaldes del Bajo Magdalena llegaran a Bogotá a exigirle al alcalde de turno que la capital deje de contaminar los ríos. Ojalá los empresarios supieran que este país, con su geografía quebrada, es inviable sin aeropuertos, trenes o barcos. Este es el mensaje que el gobierno Petro quiere mandar y transformar en acciones a través de su plan de desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida, que radicó en el congreso.

Jorge Iván González, el Director Nacional de Planeación, un académico buceando en el mundo de la burocracia gubernamental y quien tuvo que recoger la miles de propuestas que llegaron desde las regiones en la búsqueda de construir un plan con amplia participación conversa con Juan Manuel Ospina sobre esa tarea de seis meses que busca pasar la prueba en el Congreso.

Juan Manuel Ospina: Leyendo el plan de desarrollo, la línea vertebral del gobierno Petro, pienso que el mensaje central de la propuesta de Petro, es contribuir a crear conciencia y aterrizar su discurso sobre la diversidad de los territorios; es mirar a Colombia desde las regiones y de manera integral, como logró en su momento el DRI –Programa de desarrollo rural integrado.

Jorge Iván González: Si el DRI fue una concepción muy interesante, una intervención integrada.  Es un poco lo que se pretende con la reforma rural, llegar con la compra de tierras, pero con la asistencia técnica

JMO: Y la compra de tierras se va haciendo en función de las necesidades que se vayan haciendo de acuerdo a los planes.

JIG: Ahí había ideas muy potentes y a mí me impresiona Juan Manuel como dejamos perder la agricultura, que hayamos dejado importar alimentos sin haber frenado ese proceso que fue perverso. Ahora que volvemos a rescatar el afán de darle tierra a los campesinos y apoyarlos para hacerlas productivas, usted que conoce el tema agropecuario sabe lo complicado que es esto. El primer capítulo es el mejoramiento del territorio y lo pegamos con el tercero del plan de desarrollo que es el derecho a la alimentación. Esto es lo que ustedes ya estaban haciendo y la visión que tuvieron en el gobierno Santos defendiendo los derechos de propiedad para reestructurar el mundo agropecuario. Estamos retomando elementos de otros gobiernos que funcionaron.

JMO: La ley 200 es del año 35, la ley de tierras de Alfonso López Pumarejo, que era para garantizar título de propiedad para la gente que ya tenía tierras.

JIGYo no sé si usted ha leído el homenaje que Rocío Londoño le hace a Juan de la Cruz Varela, lo único que pedían los campesinos de Sumapaz era títulos de propiedad

JMO: Y seguimos con más de la mitad de la tierra sin titulares en Colombia. Es increíble, hay unas tareas pendientes en Colombia elementales y fundamentales.  A mí de las propuestas de Petro hay muchas que no comparto, pero aquí hay un elemento fundamental y me trae a la mente una pregunta que me ha rondado y es de qué manera se va a poder pasar de la visión del desarrollo por sectores al desarrollo por territorios. Porque tenemos una administración pública armada por sectores. ¿Hay alguna manera de que lo que se articule no sea el tema sino el territorio con todo y sus problemas?

JIG: Lo que pusimos fueron cinco transformaciones en el Plan Nacional de Desarrollo, en los diálogos regionales fue por transformaciones, no por sectores, yo les dije en el Congreso que hemos hecho un esfuerzo enorme para que no lo llevemos a la sectorización, hemos integrado los distintos ministerios en un tema sectorial.

No hemos podido articular sectores. No se articulan grandes proyectos de desarrollo alrededor de dinámicas multisectoriales. Me da temor en el Congreso que nos dividamos en sectores, les dije: pensemos en grandes proyectos estratégicos. Colombia ha fracasado en la planeación porque regiones muy ricas tienen poblaciones muy pobres. En estos días estuvo la directora mundial de comercio y no entendía como Buenaventura con el volumen de carga que está moviendo tenga esos niveles enormes de pobreza; es el principal puerto del país y con esos niveles de pobreza queda claro que no se ha hecho buena planeación en Colombia.

JMO: Recuerdo que Carlos Lleras Restrepo se fue con la gran frustración de no haber podido con Buenaventura. No se sabe qué se expresa en el puerto. Yo creo que en esto ustedes están caminando un camino que el país reclama, hoy los colombianos tenemos consciencia que este es un país de territorio, un mosaico de regiones, esa consciencia nunca había tenido la posibilidad de expresarse en una propuesta política, siento esto ligado a la Constitución del 91 y a Orlando Fals Borda.

JIG: Lo iba a mencionar y se me olvidó él fue una maravilla, ahora con La Mojana uno recuerda sus mensajes sobre la importancia de respetar las diferencias geográficas y culturales y es una maravilla como concepción de las diversidades de este país y no hemos avanzado en eso, al contrario, hemos deteriorado mucho. Ojalá ningún municipio vuelva a contaminar a un rio, empezando por Bogotá, acá no hay planeación para que no se contamine un río. Eso vale un billón de pesos. Los medios tienen que combinar sus análisis con esas propuestas estratégicas.

JMO: Fals insitía en acabar las figuras del departamento por las figuras de las provincias. Esas regiones naturales deberían tener una traducción en las provincias

JIG: Se ha avanzado en que, primero, estoy de acuerdo con que el departamento tenga que ser repensado, hemos encontrado mecanismos intermedios la RAPE, Bogotá la región metropolitana, vamos encontrando mecanismos que nos permita descentralizar. Sectoralizar por región Caribe, Región Central. En ese tema ¿Cuál es la función de departamento y la función de estas integraciones regionales?

JMO: Se puede hacer un ejercicio adicional de ver cuáles son los espacios naturales de competencia para desarrollar las distintas políticas. Hay unas políticas que son del ámbito provincial, local, uno puede incidir manteniendo el esqueleto formal para que vaya apareciendo las especificidades donde se marcan las regiones.

JIG: En eso algo hemos avanzado. Un parque de un barrio es un tema local, pero ya cuando empieza a pensarse en vías, en tremas ambientales empieza a dar la dimensión regional. A veces no es suficiente la función de los departamentos y municipios en estos temas, especificarlas es fundamental. Y esto debería reflejarse en los tributos. Diferenciar. Pensar cómo financiar a los departamentos que tienen muy pocos recursos. Tenemos problemas a la hora de articular recursos para la financiación.

JMO: Esas realidades territoriales deberían expresarse en las realidades administrativas, fiscales y presupuestales. Acá se inicia un proceso que transformaría este país. Mantener las identidades para sostener las fronteras urbano rurales, ustedes tocan esto y es ahí donde se dan las dinámicas de cambio, pero también los grandes conflictos. La renta de la tierra es alta aquí en esta frontera no por allá en el corazón de la Orinoquia.

JIG: Es que me impresiona como Bogotá marca el precio del suelo alrededor de Villavicencio o de Villa de Leyva, tratamos de evitar que haya una frontera y mejor continuo entre campo y ciudad. Hay un continuo, Bogotá necesita los páramos, hay una frase de nuestro común amigo Absalon Machado que dice que hay que ruralizar la consciencia urbana.  Usted cuando en la mañana abra la ducha piense en el Sumapaz.

¿Por qué los municipios se acomplejan con Bogotá? Los alcaldes del bajo Magdalena deberían venir a Bogotá a exigir que no contaminen los ríos. Uno se imagina los municipios del Bajo Magdalena viniendo a Bogotá para que les ayude financiar la descontaminación del rio Magdalena. Este es un aporte que queremos aportar en el plan de desarrollo. Todos los jóvenes deberían conocer estas interacciones geográficas, que el empresario sepa que la productividad no se entiende sin el buen uso del agua. Es asociar la productividad a los recursos naturales.

JMO: No son las empresas, son las regiones las que compiten. La capacidad de generación de riqueza no termina en las puertas de la empresa. Toda la región aporta, con lo que organiza y la manera de hacerlo se va generando la riqueza.

JIG: Juan Manuel, a usted y a mí que nos gusta la economía. Los clásicos la han tenido clara Los factores de producción primeros son los recursos naturales Ojalá los empresarios se vincularan y que dijeran que este país es una desgracia sin ferrocarriles, barcos y aeropuertos, ojalá se vincularan más los empresarios a la geografía, uno no ve al sector empresarial este tipo de preocupaciones, ni veo empresarios diciendo que hay que salvar Chingaza. El mensaje del plan del desarrollo es ese.

viernes, 17 de febrero de 2017

TRANSNACIONALIZACIÓN Y NUEVA ESPACIALIDAD CAPITALISTA


El presente escrito tiene como propósito principal analizar la tendencia creciente a la transnacionalización y la desnacionalización de la economía, considerando específicamente una economía política de la inversión extranjera. Se trata de un examen en el que ésta, la inversión extranjera, es estudiada de acuerdo con la lógica de la acumulación capitalista y de la producción de una nueva espacialidad del capital.

El proceso de transnacionalización de la economía colombiana adquirió nuevas dimensiones con la transición del régimen de acumulación basado en la industrialización dirigida por el Estado y la expansión del mercado interno hacia el régimen de acumulación flexible, de financiarización1

De un proceso que había privilegiado la inversión extranjera directa, inicialmente en el sector primario de la economía, y particularmente en la explotación petrolera, se transitó luego –durante la industrialización por sustitución de importaciones- al aumento de dicha inversión también en la industria de bienes intermedios y de algunos bienes de capital. 

El capital transnacional controló rápidamente, durante las décadas de 1950 y 1960, las actividades industriales de producción más compleja, e impuso una división del trabajo en la que al capital industrial local le correspondió la “especialización” en la producción de bienes de consumo”.

“(…) Con la transición al régimen de acumulación flexible, cuyos orígenes –en el caso colombiano- se remontan a la primera mitad de la década de 1970, y su despliegue hacia finales de los años ochenta, se aprecia lo que bien podría caracterizarse como una nueva fase de transnacionalización y de desnacionalización de la economía

Los fundamentos de dicha fase se encuentran  en la producción de una nueva espacialidad capitalista que pretende dar salida a los problemas de sobreacumulación del capital, a través de la profundización y extensión de la relación social capitalista”.

En ese sentido, este punto de vista se distancia radicalmente de la mayoría de opiniones expertas sobre inversión extranjera directa que se han producido durante el último período en Colombia. En general, se trata de trabajos escritos desde la teoría económica (predominante la teoría neoclásica con sus múltiples adaptaciones), apologéticos de la inversión extranjera y, por lo mismo, inscritos en una línea de producción de un discurso legitimador de procesos de transnacionalización y de desnacionalización, pese a sus vestimentas técnico-económicas2”.

“(…) Los aspectos centrales de la producción de una nueva espacialidad capitalista en Colombia, así como los elementos básicos de caracterización del proceso de transnacionalización y de desnacionalización (T&D), incluyen el proyecto político de construcción de un nuevo orden jurídico-económico transnacional. 

Resaltar este punto resulta útil para el entendimiento y la definición del papel protagónico de la inversión extranjera -nuevamente- como un componente esencial de la producción de una nueva espacialidad capitalista y de los procesos de T&D.

Se denomina como tal orden jurídico-económico transnacional, al orden jurídico (político) de la transnacionalización y la desnacionalización de la economía, esto es, el régimen de inversión extranjera y otras disposiciones del ordenamiento jurídico que refuerzan esa tendencia, los regímenes especiales de comercio exterior y las diversas modalidades de aseguramiento de los derechos de propiedad del capital transnacional, inclusive el proceso de “alistamiento” del orden jurídico económico nacional (en diversos campos), a las demandas del nuevo régimen de acumulación; así como los rasgos de un nuevo derecho del capital, organizador y regulador del proceso de T&D”.

“Nueva espacialidad capitalista y procesos de transnacionalización. La nueva geografía del capital.

En Colombia, la producción de esa nueva espacialidad ha conducido, en primer lugar, a una gradual reorganización geográfica (no concluida) de los circuitos de acumulación, que tienden a desplazarse de la región andina (de las ciudades de concentración de la industria, Bogotá, Medellín y Cali) hacia las costas del Atlántico y del Pacífico, la Orinoquia y la Amazonia”.

“(…) En estos territorios se encuentran importantes fuentes de una nueva acumulación de capital, de una “reprimarización” de la economía sobre nuevos fundamentos, que están en pleno proceso de organización de acuerdo con la lógica capitalista: recursos de biodiversidad (el país es caracterizado como la “Arabia Saudita de la biodiversidad”), fuentes de agua, recursos energéticos y minerales y nuevas economías de plantación (palma africana, caña de azúcar) para la producción de agrocombustibles”.

“(…) Esa constitución de una nueva geografía del capital explica, en buena medida, el “núcleo duro” de la fase actual de la violencia capitalista, pues ella demanda la ocupación de nuevos territorios, así como la desocupación o la reocupación de otros3.

Desde allí, se explican también la imbricación del ejército estatal, con fuerzas paramilitares, de éstas con empresas transnacionales, y la más reciente intervención imperialista a través del Plan Colombia; así mismo, algunos desarrollos legislativos (nuevo Estatuto minero, ley de bosques, Estatuto de tierras, entre otros), para darle un cauce “institucional” al proceso. En general, se trata, sin duda, de genuinos procesos de acumulación por desposesión4”.

“(…) Por otra parte, la garantía para que estos nuevos espacios capitalistas logren  incorporarse a los circuitos mundiales del capital se encuentra en el desarrollo de una compleja red de vías de comunicaciones, que en el caso colombiano se encuentra en la formulación de un programa de megaproyectos infraestructurales, articulados a la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA)”.

(…) La producción de la nueva espacialidad ha ocurrido, en segundo lugar, mediante la generación de nuevos escenarios de acumulación, creados por las reformas neoliberales del Consenso de Washington, con las políticas de liberalización y privatización, así como de estabilización macroeconómica”.

“(..) Tales políticas, reafirmaron dramáticamente la lógica de la acumulación capitalista con la desregulación y la mayor precarización de los mercados de trabajo, así como con el desmonte de las débiles instituciones del bienestar.  Así mismo, la extendieron a nuevos campos, particularmente a través de la expropiación y la apropiación de distintas modalidades de propiedad pública (empresas industriales, instituciones financieras, empresas de servicios públicos domiciliarios, de telecomunicaciones y de televisión, puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, hospitales, función pública, entre otros), y de la creación de nuevos mercados (fondos de cesantías, fondos de pensiones, intermediación financiera en salud, unidos a los que resultan de algunos procesos de privatización). También en este caso se ha asistido a otras modalidades de acumulación por desposesión, tanto a través de la enajenación de activos, como de contratos de concesión5; ésta es por cierto, la forma jurídica más generalizada de la acumulación por desposesión”.

“(..) Atención especial merece la organización del proceso de acumulación con fundamento en la lógica del capital financiero. Se ha asistido a un proceso de financiarización del aparato productivo, de las finanzas del Estado, de la economía de los hogares y de la vida cotidiana.

En efecto, uno de los ejes de las políticas neoliberales ha consistido precisamente en estimular el mercado de capitales en sus diversas modalidades, en propiciar la intermediación financiera en todos los campos de la vida económica y social, y en impulsar una gigantesca industria del aseguramiento (desde el seguro contra el robo hasta los “sistemas de protección social” como respuesta al riesgo y la incertidumbre), entre otros”.

“(…) La producción de una nueva espacialidad capitalista en Colombia se fundamenta, en tercer lugar, en la articulación de las “formas legales” con las “formas ilegales” de la acumulación capitalista, generando verdaderas “zonas grises” de la acumulación y formas criminales y mafiosas de la formación socioeconómica.

La transición al nuevo régimen de acumulación flexible, de financiarización, no hubiera sido exitosa sin el surgimiento de un nuevo empresariado vinculado a los circuitos transnacionales de la acumulaciónel empresariado de la cocaína.

La pregonada estabilidad macroeconómica colombiana y la relativa excepcionalidad frente a las profundas crisis económicas latinoamericanas han descansado sobre el colchón de los capitales ilegales. Así mismo, la persistente prosperidad de buena parte de los grandes negocios capitalistas privados en el sector financiero y el mercado de capitales, la industria, la construcción, la hotelería, el turismo, el comercio (incluido el de importación y de exportación), los servicios, el entretenimiento, la salud, la educación;  y también, ciertos “milagros económicos” (transitorios) regionales.

La nueva espacialidad implica, igualmente, en cuarto lugar, que se ha asistido a la producción de nuevas modalidades de inserción de la economía colombiana en  los circuitos mundiales de la acumulación.

Tales modalidades han reforzado precisamente la tendencia a la transnacionalización, con base en un complejo entrelazamiento de factores económicos y financieros con factores políticos y militares, en el que las dinámicas mundiales (regionales) de la acumulación capitalista, especialmente de Estados Unidos, se encuentran con las tendencias “nacionales” y locales del proceso de acumulación.

Dentro de las múltiples expresiones del proceso de T&D, dos son los ejemplos de mayor notoriedad en la experiencia reciente colombiana: El Plan Colombia y el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Estos dos ejemplos son la expresión clara de cómo se desarrollan procesos de acumulación conjugando lógicas de poder territorial con la lógicas de poder capitalista. En el primer ejemplo, se trata de un caso de intervencionismo imperialista que, tras la fachada de la “guerra contra el narcoterrorismo”, tiene en realidad el propósito de “asegurar el control territorial sobre una región clave para las nuevas estrategias de acumulación de las empresas transnacionales en la actual fase capitalista, dada precisamente la riqueza en recursos energéticos y de biodiversidad, fuentes de agua, y otros recursos naturales de la región andino-amazónica, así como las proyecciones de los negocios capitalistas en biocomercio, biocombustibles, y megaproyectos infraestructurales, entre otros”8. Este plan de guerra se encuentra se articulado con el Plan Puebla Panamá, un plan de megaproyectos infraestructurales para unir corredores logísticos y biológicos de México con Centroamérica, y la Iniciativa para la integración de la infraestructura sudamericana – Iirsa.

En el caso del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (así como otros tratados bilaterales de libre comercio que se encuentran en proceso de negociación) se está frente a un punto de llegada (y de partida a la vez) del proceso de neoliberalización de la economía y de la sociedad colombianas.

Se trata de la reafirmación de la lógica capitalista de la acumulación, con la creación de un dispositivo (supranacional y transnacional) de “juridización” de la apertura total de la economía –dada la materia de los TLC- al capital transnacional, especialmente estadounidense. El TLC se inscribe dentro de la estrategia alternativa de Estados Unidos frente a América Latina ante al fracaso del Área de libre comercio de las Américas. Con él se busca crear un “cerrojo jurídico” de las reformas neoliberales”.

 (Extracto del texto de la Ponencia Transnacionalización y nueva espacialidad capitalista. Elementos de economía política de la inversión extranjera en Colombia”leída en la VI Conferencia Internacional de Estudios Americanos “Los nuevos paradigmas de la globalización neoliberal y desarrollos contrahegemónicos” de Jairo H. Estrada Álvarez)

NOTAS

1 En la literatura de economía política del desarrollo no existe aún -desde el punto de vista teórico y empírico- una unidad de criterios para caracterizar la tendencia (histórica) actual de la acumulación capitalista; en este trabajo se ha adoptado el concepto de “acumulación flexible” para enfatizar las transformaciones ocurridas en las relaciones entre el capital y el trabajo, así como entre los capitales entre sí; para mostrar, que en otro plano del análisis tales transformaciones ha conducido a la producción de nuevas formas de acumulación, de una nueva espacialidad capitalista. En la producción de esas formas, es indiscutible el papel del capital ficticio, la tendencia a la financiarización.

2 Véase entro otros, Fedesarrollo, “La inversión extranjera directa como impulso al desarrollo”, en Economía y política. Análisis de Coyuntura Legislativa, Fedesarrollo, Bogotá, D.C., junio de 2007. Juan José Echevarría y George R. Zodrow, “Impuestos a las Utilidades e Inversión Extranjera Directa en Colombia”, en Borradores de Economía, no. 348, Banco de la República, Bogotá, D.C., 2005, y Miguel Urrutia Montoya, “Inversión extranjera en Colombia. Un recuento”, en: Revista del Banco de la República, No. 829, 1996

3 El último ciclo de violencia –de los últimos treinta años- además de producir una mayor concentración de la propiedad sobre la tierra, ha provocado cerca de cuatro millones de desplazados forzosamente y decenas de miles de víctimas.

4 Con este concepto, David Harvey pretende acertadamente mostrar la vigencia del concepto marxista de acumulación “primitiva” u “originaria” (acumulación basada en la depredación, el fraude y la violencia), pero actualizándolo. “No parece muy adecuado llamar “primitivo” u “original” a un proceso de que haya vigente y se está desarrollando en la actualidad”. David Harvey, El nuevo imperialismo, Ediciones Akal, Madrid, 2003, p.116.

5 “Lo que facilita la acumulación por desposesión es la liberación de un conjunto de activos (incluida la fuerza de trabajo) a un coste muy bajo y en algunos casos nulo). El capital sobreacumulado puede apoderarse de tales activos y llevarlos inmediatamente a un uso rentable”. Ibid., p.119”.

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Para que sirve la Sociología?

¿Para que sirve la Sociología?

> Para denunciar situaciones de dominación.

> Para evidenciar situaciones injustas.

> Para desfatalizar lo.que se cree inamovible.

> Para desnaturalizar lo que se cree que es natural: el mundo social.

> Para desmitificar, es decir, para destruir los mitos que los poderes y poderosos construyen para perpetuar su dominación.

> Para estudiar las estructuras sociales.

> Para estudiar y analizar las relaciones que se establecen en el espacio social..

> Para entender, interpretándola, la acción social llevada a cabo por los distintos
agentes sociales .

> Para explicar los conflictos sociales entre los distintos agentes y sus causa.